miércoles, 30 de septiembre de 2015

There was a light that someday went out

Te pones la ropa, me miras, me besas, y te vas. Quédate, te digo. "No puedo, mañana trabajo". Intento retenerte, pero debería recordar que tú no sabes que mi momento preferido es el abrazo de después del sexo, cuando consigues encontrar la posición perfecta en el pecho de esa persona. A veces se me olvida que tú no eres esa persona. No eres él. No lo darías todo por mi, igual que yo no lo daría por ti. Y aún tengo la cara dura de preguntarme a mi misma porque aún me importas, porque aún me jode que te estés follando a otras. Ni he conseguido llenar el hueco que dejaste ni lo he intentado, simplemente ellos no son tú. No hay nadie como tú. Ojalá lo hubiera, alguien como tú con quien empezar de cero, sin mierda del pasado, sólo él y yo, como solía ser contigo. Porque desde que te fuiste (desde que hice que te fueras) me he convertido en un bloque de hielo, nada consigue tocarme de verdad, nadie hace ya que me tiemblen las piernas. Vivo en un invierno que se resiste a acabar, durmiendo desnuda en una casa sin paredes, y sin nadie dispuesto a ofrecerme su último aliento ¿Estoy a tiempo, queda alguna esperanza para mi? ¿Podría tu aliento calmar este frío? ¿Derretir este corazón helado y hacerlo brillar y saltar de nuevo, hacerme sudar en en enero, vivir un agosto eterno? ¿Me ha calado demasiado el hielo en los huesos? Me lo pregunto cada día aunque no lo creas, y cada día más. ¿Y si..?
No.
Sólo pido alguien que me descongele a besos.
¿Eres tú?
...no, ya nunca eres tú.

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