martes, 9 de diciembre de 2014

GILIPOLLAS

Y me dicen que sigues igual de imbécil, que sigues siendo un creído y que todo te resbala. Y lo que no dicen es que contra cualquier expectativa, me sigue jodiendo, y que no te vas. Te necesito, y eso que no te veo nada bueno, sólo veo al gilipollas de siempre, pero ese que solía ser mio, y que ahora es de otra, otra imbécil, otra tonta a que le vas a hacer adicta a tus tonterías, a tu inmadurez, a tus reproches.
No se si es la soledad repentina o esto son de verdad sentimientos, pero me está quemando por dentro. Y lo peor es que no puedo llorar, no puedo estallar, porque no me lo permito, porque hace tres meses que juré que ni una lágrima más por ti, y aquí estoy, tragándomelas, orgullosa, sin saber si lo que siento es de verdad, si es melancolía, si soledad o si es una rabieta por verte rehaciendo ya tu vida, cuando hace dos días no veías más futuro que conmigo, cuando hace dos días llorabas en las esquinas por mi, y ahora se que sólo te hacía falta otra. Que es verdad todo, que eres otro gilipollas cualquiera, que no eres al que conocí hace dos años, que me engañaste, me engañaste y caí como una tonta. Y pobre de la tonta que vuelva a caer en tu engaño, porque creía de verdad que después de lo nuestro ibas a cambiar al saber que me perdiste por actos como este, pero no.
Y me lo seguirán diciendo, que irás de una a otra, y seguirás siendo el imbécil creído que siempre has sido. Y ya no me afectará. Y ya no escribiré sobre ti, pero mientras, aquí sigo, escribiendo y sintiendo, por ti y sin ti.