lunes, 15 de septiembre de 2014

"Pienso mucho en lo que podría haber sido, y en lo que fue. Creo que hay personas en tu vida que inspiran arte, y los conviertes en personajes míticos y les das mágicas cualidades, y quizás solo sean el trampolín para algo mejor." -Californication

miércoles, 3 de septiembre de 2014

W.I.C

Una vez conocí a un chico que afirmaba no haberse enamorado nunca. Lo conocí en invierno, pero llegó a mí como la primavera, pues yo lo estaba esperando con ansias, pedía a gritos un cambio de estación, sentir de nuevo algo dentro que se pareciera al calor. Eso debería haber durado lo nuestro, una primavera. Ojalá no hubiera llegado el invierno, ojalá no se hubiera marchitado todo, ojalá no hubiéramos intentado volver a iniciar el ciclo,volver a llamar a gritos a la primavera, y verla a lo lejos como un espejismo, y esperanzarnos, y sentir como no llegaba, como se alejaba, delante de nuestros propios ojos. Sin posibilidad de renacer como los cerezos lo hacen cada año, con nuevas esperanzas, nuevos deseos, puros, frescos. No. Noches largas, días cortos. Eso nos deparó el invierno. Los días eran cortos porque te tenía y me anestesiabas, me hacías olvidarme de la nieve que lo cubría todo, poco a poco, y que se asentaba, dispuesta a acabar con todo. Las noches eran largas sin ti para distraerme de los pensamientos que me congelaban por dentro. Así pasamos de la primavera al invierno, sin punto medio, sin verano ni otoño, eramos extremos, querido, lo eramos; y los extremos no son buenos, seguro que lo has escuchado alguna vez. Pero nuestro amor lo era, ¿Cómo no lo iba a ser? el primer amor, el de verdad, de los que dejan marca de por vida. Hoy aún es herida, aún sangra, pero algún día, será cicatriz, y entonces, reabriremos el ciclo. Y de nuevo habrá primavera, y floreceremos como los lirios, y ojalá que aprendamos a no marchitarnos, ojalá sepamos refugiarnos juntos del hielo como no hemos sabido hacerlo esta vez.

"Nuestra"

Y yo, descuidada, caí el viejo truco del reloj, que se salta las horas sin preguntar. Me perdí en ese juego contigo tantas noches, y tantas lo volvería a hacer. Era un juego odioso y perfecto a la vez, lo hicimos nuestro, como todo lo que vivimos juntos. Esta calle es nuestra, ese bar es nuestro, esta cama es nuestra, esta canción, es nuestra..Ahora el dolor es sólo mío, y sólo tuyo, ya no hay más "nuestros". Tal vez sea mejor así, no llenar las cosas de recuerdos, porque al fin y al cabo, son cosas, efímeras, y eso duele. Los recuerdos no lo son. Los recuerdos no se van, ni los buenos, ni los malos. Recuerdos, solo eso, eso somos ahora. Tal vez fuimos sólo una pieza de ese macabro juego, porque a pesar de haber pasado casi dos años, los sentí como dos segundos. Y así como llegó, se fue. Y no hay marcha atrás, se gastó, se apagó. No hay nada que hacer cuando un amor se desgasta. Y nosotros, lo gastamos, hasta la última gota, lo agotamos y lo exprimimos hasta que sangró, y nos hizo herida, nuestra última herida juntos.