viernes, 29 de agosto de 2014

¿Recuerdas el lago puro y fresco del que te enamoraste? Está volviendo a nacer, fluyen de nuevo las palabras por él. Estos días era un pantano de malas palabras y pensamientos estancados que no me dejaban avanzar, fluir. Tú, que fuiste su creador, casi lo destruyes. Tú, que has provocado que llegara a su caudal máximo, que fluyera con más fuerza que nunca, que lo arrastrara todo y no se detuviera por nada. Ahora tú lo estabas secando. Pero ya conozco el modo de que este lago no fluya más por ti, ahora fluirá por mí.

1 comentario:

  1. Recuerdo no hace mucho, un valle en el que yo divisaba color, mucho color, y en el que podía inundar mis pulmones con esa fragancia fresca y pura, tal cual sentía, entregando mis sentimientos al desnudo y sumergiéndolos sin miedo en ese lago. Aquel lago, cuya agua no era muy abundante, pero sí era fría, muy fría, donde mis sentimientos emocionales encontraban calidez. No tuve miedo ni dudas para someter mi corazón y exponerlo a esas aguas tan frías, aún sabiendo que yo era de sangre caliente, y posiblemente habiendo apostado por mantener una temperatura óptima en aguas no recomendadas para corazones sinceros. Hoy me he levantado mirando ese valle que yo veía colorido, y he caído en la cuenta de que solamente era un lienzo, dibujado con mis sentimientos, ya que tras respirar el verdadero aire y descongelar mi cerebro, empiezo a ver ese valle gris incapaz de ordenar su biosfera, y ese lago congelado, sin valentía para que el caudal de sus aguas siga su curso. Tras analizar y meditar detenidamente, he decidido que no es momento de lamentar desequilibrios temperamentales, y con determinación, sigo el cauce, expectante, que sin duda alguna, me acerca a nuevos horizontes.

    ResponderEliminar