martes, 11 de junio de 2013

No, no te vayas nunca.

Que tonta puedo llegar a ser cuando el tema de reflexión eres tú, querido. Que estúpida por negarme aún a creerlo, por creerme en sueños cada vez que entrelazo con mis dedos cada uno de los rizos de tu pelo, cada vez que me apoyo en tu espalda, y  admiro de cerca el precioso lunar que tienes justo al lado de la nariz. Tal vez la culpa sea de esa capacidad que tienes para sorprenderme, esa capacidad de desaparecer ante mis ojos y entrar directo en mi cabeza, de hacer que aún teniéndote a dos centímetros no pueda verte, que solo sea capaz de sentirte si me tocas. Créeme que no te miento cuando te digo que abrazarte es la jodida mejor sensación del mundo, que no hay mejor sitio que entre tus brazos, que nunca encontraré otros como los tuyos, y que rezo cada día por nunca tener que buscar otro sitio donde esconderme cuando tengo miedo. Miedo a que el reloj vuelva a ensañarse conmigo y te aparte de mi lado como cada noche, siempre antes de tiempo. Para ti siempre es antes de tiempo.
Desde el once de Enero no he vuelto a imaginarme la vida sin ti, he olvidado todo en lo que creía y es que ahora  solo creo en ti, tú eres mi primera planta y mi tejado, tú haces mis cimientos, porque se que sin ti todo lo que llevo una década y pico construyendo se derrumbaría, porque sin ti soy como el cerdito de la casa de paja, que con el más mínimo soplido (cuando tú me faltas) lo pierde todo.
Siento que no me debe quedar mucho de vida, porque cada vez que me miras con esos ojos algo se me muere por dentro, se muere por que tú te lo llevas, porque te niegas a devolverme mi única virtud cada sábado que dan las doce y te marchas, y me dejas con la peor parte de ti, extrañarte.
Acaba conmigo si quieres, pero no lo hagas de golpe, déjame disfrutarte y seguir extrañandote como hasta ahora, porque aunque es odioso echarte de menos, también es la mejor sensación del mundo... cuando vuelves a mirarme...Recalco tanto el poder de tus ojos porque creo que aún no te imaginas el efecto que creas en mi, te has llevado la capacidad de imaginarme la vida sin ti. Solo te pido una cosa, hazme un favor, no me la devuelvas nunca.

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